CREA el hábito de estudiar tus idiomas

James Clear, en su libro "Hábitos Atómicos, nos regala información invaluable para crear (o eliminar) cualquier hábito que necesitemos en nuestras vidas. Estudiar y practicar idiomas cada día es un hábito. Para ver progreso, necesitamos dedicarnos a él de manera consistente.


Es por lo anterior que tener un sistema o método como el que Clear propone se vuelve oro puro. Frecuentemente, he escuchado a varios estudiantes decir que no encuentran la motivación para sentarse a estudiar. Lo que sucede es que crear un hábito no depende principalmente de estar motivado, sino del sistema que implementamos para construirlo hasta que se vuelve automático, como lavarse los dientes por la mañana por ejemplo (no necesitamos sentirnos motivados para lavarnos los dientes, simplemente lo hacemos sin pensar). La motivación y la voluntad muchas veces están sobrevaloradas. Todos, repito...T-O-D-O-S podemos crear el hábito de sentarnos a estudiar un poquito cada día.


Un hábito es una rutina o práctica que se realiza de manera regular y automática como respuesta a una situación específica. El proceso de construir un hábito puede dividirse en cuatro simples pasos: 1 - Señal, 2 - Anhelo, 3 - Respuesta, 4 - Recompensa. En estos cuatro pasos acontece todo un proceso cognitivo, conductual y biológico que, repetido las suficientes veces, vuelven automática cualquier conducta (Clear, 2018).

La señal es el detonante, el banderazo de salida que nos indica que hay que actuar de cierta forma. Por ejemplo, si tienes un perrito y se hace popó en medio de la sala, en cuanto veas su "gracia" automáticamente vas a ir a recogerla y a limpiar, no necesitas motivación ni pensar tanto en ello, el simple hecho de ver "el regalito" detona una actividad. Disclaimer: Perdón que use este ejemplo, fue un caso de la vida real mientras escribía esta entrada.


El anhelo es el deseo detrás de la acción. Esa seguridad anticipada de que recibirás una recompensa al actuar de cierta manera (o un castigo si hablamos de eliminar un mal hábito), lo que nos impulsa a actuar. Un poco como los perros de Pavlov, que con sólo escuchar las campanas (señal), el anhelo de comida los hacía empezar a salivar...anticipaban la recompensa antes de que esta se presentara físicamente. En el ejemplo anterior, el deseo de ver limpia la casa, el hecho de saber con seguridad que si levantamos el popó nuestra sala estará reluciente y será un ambiente agradable, nos mueve a actuar rápido.


La respuesta es la rutina o actividad en sí misma, lo que vas a hacer cuando se presente una señal. En nuestro peculiar ejemplo, la respuesta sería justamente ir por las cosas para limpiar, levantar la gracia, desinfectar, poner un aromatizante, etcétera.


Y finalmente, la recompensa es la meta final de cada hábito, la satisfacción o placer de haber realizado una acción. Por ejemplo, ver y oler nuestra casa limpia. ¡Aaaahhh! El alivio que siente nuestra alma por haber actuado de cierta manera. O en el ejemplo de lavarse los dientes, sería la sensación de frescura y limpieza en la boca. Las recompensas son la meta final de cada hábito y las que aseguran que se repita. Tener la recompensa clara es sumamente importante.


No sé ustedes, pero esto a mí me parece sumamente valioso, porque podemos diseñar cualquier hábito si sabemos cómo funciona el proceso en nuestro cerebro: señal, anhelo, respuesta y recompensa. James maneja una tabla que resume estas ideas:


Cómo crear un buen hábito

Señal

Hacerlo obvio

Anhelo

Hacerlo atractivo

Respuesta

Hacerlo sencillo

Recompensa

Hacerlo satisfactorio

Entonces, ayúdenme a aplicarlo al hábito de estudiar idiomas. Voy a usar mis ejemplos personales porque son los que conozco y los que pude analizar gracias al libro. Para mí, sentarme a estudiar italiano ya es parte de una rutina y muchas veces no requiero fuerza de voluntad o motivación, simplemente sucede.


1 Señal: En mi caso, mi escritorio funciona como detonante. Me gusta verlo bonito, ordenado, limpio, me inspira a estar ahí y sentarme a trabajar. Tengo muy bien definido el lugar en el que estudio, jamás de los jamases me voy a la cama a trabajar. Entonces, verlo me pone en modo estudio activado.


2 Anhelo: Estoy trabajando con una profesora romana en Italki. Estoy tan contento porque compartimos el gusto por la literatura, el cine y el arte. Ella ha sabido elegir los temas que me interesan y entre clase y clase me envía algún documento o video que me cautiva y me motiva a querer estudiar con atención porque sé que me ayudará a tener una conversación absolutamente interesante con ella...y eso me da felicidad. Además, muchas veces después de estudiar gramática o hacer mi tarea, me voy a una cafetería a leer en italiano y lo disfruto tantísimo que me pierdo entre las palabras, el diccionario y un yogurt berry grande. Entonces en mi mente es: si estudio, me iré a disfrutar de una lectura y un smoothie y además, platicaré algo genial con mi profesora en la clase.


3 Rutina: Pues nada, es literalmente poner mis pompitas en la silla del escritorio y sentarme a trabajar. Aquí cabe mencionar que yo llevo una rutina lingüística, ya tengo definidas qué actividades voy a hacer cada día en este tiempo.


4 Recompensa: El smoothie, la plática cool y tachar en mi agenda que he hecho lo que dije que iba a hacer...me hace sentir productivo, satisfecho, contento. He notado que también me gusta tomarle fotos a mi set de estudio y compartirlas en mis redes sociales, creo que eso también me motiva porque cuando lo hago recibo comentarios positivos de las personas y apoyo. Podemos usar las redes para nuestro beneficio académico jiji.


¿Qué opinas? Te invito a analizar los hábitos que ya tienes y que te entrenes para descubrir cuáles son las señales, anhelos, rutinas y recompensas que los mantienen. Una vez que estés cómodo con esto, siéntate a diseñar las acciones / aspectos concretos de tu nuevo hábito de estudiar tu lengua meta un poquito todos los días. Establece una señal clara y la recompensa clara de lo que obtienes al hacerlo, repítelo el suficiente número de veces y voilà...la magia sucederá.


Me encanta leer tus comentarios, recuerda que siempre puedes escribirme por correo o en mi Instagram. Gracias por leerme.