Aspectos "secundarios" a considerar que impactan el aprendizaje de idiomas

Cuando estamos aprendiendo un idioma normalmente ponemos nuestra atención en las acciones que impactan de manera evidente nuestros resultados lingüísticos. Es decir, vigilamos y medimos el número de horas que pasamos sentados estudiando, el tipo de ejercicios que hacemos, las sesiones de práctica que tenemos, los textos que leímos o escribimos, la cantidad de palabras que memorizamos, las reglas gramaticales que estudiamos, etcétera. Sin embargo, existen diversos aspectos o acciones de soporte que, cuando se ignoran, podrían sabotear nuestros esfuerzos o, si se cuidan, podrían volver más eficientes nuestros resultados. En esta publicación comparto contigo 8 aspectos que impactan el aprendizaje de idiomas y que no necesariamente son evidentes durante una sesión de estudios.


Dormir adecuadamente

Grábate esto en tu memoria: Aprender - requiere - energía. Lo diré de nuevo: APRENDER REQUIERE ENERGÍA. Vigilar nuestra cantidad y calidad de sueño se vuelve fundamental cuando nos encontramos en periodos de aprendizaje intensivo, no sólo porque recarga nuestra energía sino que a nivel neuronal, es la manera en la que nuestro cerebro se mantiene limpio y saludable. Durante las horas de sueño, el cerebro desintoxica todo lo acumulado en el día y fortalece las conexiones neuronales que necesitas/quieres recordar. El sueño organiza el conocimiento y, es una parte importante del proceso de memorización. Dormir te llena de energía, concentración y buen humor así que, te aconsejo que planees tus días en función de tus horas de sueño.


Nuestro ritmo circadiano (o reloj biológico)

Los ritmos circadianos son cambios físicos, mentales y conductuales que siguen un ciclo de 24 horas. Estos procesos naturales responden, principalmente, a la luz y a la oscuridad, y afectan a la mayoría de los seres vivos, incluidos los animales, las plantas y los microbios (*). Nosotros somos naturaleza y nuestro cuerpo sigue este proceso natural, por ejemplo, produce más melatonina por la noche, cuando hay menos luz (para inducir el sueño). Es por ello que, según tu estilo de vida y horarios personales, tendrás mejores y peores momentos para sentarte a estudiar. Digamos que te levantas a las 7 a.m. y te duermes a las 11 p.m., la mayor parte de los días. Tus mejores horas para estudiar (en donde tus picos de energía son óptimos), serían las 8-10 a.m., la 1 p.m., las 5 p.m. y una sesión más pasiva (como leer) justo antes de irte a dormir. Sin embargo, estudiar entre 2-5 p.m. podría no ser tan productivo. Trabaja CON tu cuerpo.


La fuerza de voluntad

Hemos vivido inmersos en una cultura que alaba y adjudica las glorias y los fracasos a la famosa fuerza de voluntad. Lo que no nos han dicho, es que la fuerza de voluntad es un recurso li-mi-ta-do, renovable eso sí, pero limitado.


Digamos que cada mañana nuestras baterías de la voluntad amanecen llenas y listas para ayudarnos a decidir adecuadamente. Empieza el día y debes decidir levantarte temprano, haces uso de un poco de fuerza de voluntad para salir de la cama. Tienes que ir a un trabajo, universidad, lugar al que no quieres ir, otro poco de energía se gasta. Debes ponerte a hacer un ensayo o terminar un proyecto demandante y, otra vez, ahí va un shot de voluntad. Para cuando llega la cena y tienes que elegir si llegar a cocinarte una ensalada saludable o encontrar placer inmediato en una hamburguesa doble con queso delicioso que puedes pedir mientras te tomas una copa de vino...la fuerza de voluntad ya está en números rojos y conocemos al probable ganador.


Por eso, es importante que planees con anticipación tus estrategias para cuando la energía de la voluntad comienza a escasear y, entonces, si aprender un idioma es una prioridad para ti, tomar la decisión de sentarte a estudiar lo más pronto posible en el día (por las mañanas). Las personas más exitosas no tienen una fuerza de voluntad sobrenatural, sino que han diseñado su entorno para no necesitarla mucho o no depender de ella en las cosas más importantes. Prioridades, prioridades.


Actividad física frecuente

El ejercicio no sólo es saludable para mejorar tu fuerza, tu calidad de sueño, tu energía, tus estados de humor y tu salud integral. El ejercicio forma parte del aprendizaje. Moverte un poco después de una sesión de estudios libera hormonas en el cuerpo que benefician las sinapsis neuronales y el estado de ánimo. El sedentarismo no es bueno para las neuronas, así que hay momentos en donde tienes que utilizar más tus músculos que el cerebro para aprender eficazmente. Cuando un tema te parece complicado (sí, te estoy hablando del subjuntivo grrrrr), y simplemente no encuentras la lógica para integrarlo, lo mejor que puedes hacer es salir a caminar/correr un poco, no te fuerces ni te frustres leyendo una y otra y otra vez...la magia existe y nuestro cuerpo es magia pura. Un poco de jogging cada día es más que suficiente y, si lo piensas, en ese periodo puedes tomarte el tiempo de pensar muchas cosas, tener momentos "¡Eureka!" o escuchar tu podcast favorito en la lengua meta.


Alternar el modo de aprendizaje concentrado y difuso

Cuando estás sentado en un escritorio estudiando te encuentras en el modo concentrado de aprendizaje. Este momento se utiliza para aprender cosas nuevas, es decir, crear un patrón neuronal nuevecito en tu cerebro. Por otro lado, cuando lees o estás disfrutando algún contenido en tu lengua meta, te encuentras en el modo difuso, en el cuál es más fácil acceder a nuevas conexiones porque tu cuerpo está en un periodo neuronal de relajación.


Las noticias: no podemos estar en los dos modos al mismo tiempo y ambos son necesarios para aprender y memorizar (a largo plazo). Por lo anterior, es indispensable alternar entre ambos modos de aprendizaje y, con ello, planear nuestros descansos dentro de las sesiones de estudio. Es un poco como jugar ping-pong entre el estudio y el descanso. La técnica del pomodoro es una excelente estrategia para lograr esto.


Espacio designado para estudiar

No puedo enfatizar suficientemente lo importante que es que tengas un espacio especifico para estudiar. Por favor, NO ESTUDIES EN TU CAMA. Nuestro cerebro es una máquina perfecta que siempre está buscando optimizar las cosas para que necesite utilizar menos energía. Un hábito es el producto de dicha búsqueda y se forma asociando señales a recompensas (o castigos). Si siempre estudias en tu escritorio, mesa de trabajo, taller, biblioteca...ayudas a tu cerebro a ser eficiente y ponerse en "modo estudio activado automático". Te permite concentrarte con mayor facilidad y disfrutar de tu sesión de aprendizaje.


Por otro lado, si trabajas desde tu cama empiezas a crear información mixta que confunde al cerebro porque la cama es un lugar para dormir. Si te pones a trabajar desde la cama es muy probable que empieces a sentir lo que sientes antes de dormir: relajación, falta de energía, ganas de no hacer, deseo de mirar TikTok por horas, etcétera. Lo que es peor, podrías alterar tus patrones de sueño y, si tu trabajo es muy estresante, empezar a asociar tu habitación con algo desagradable que te impida pegar el ojo en las noches. Trabaja con tu cerebro, no en contra él. Un lugar un uso: la cama para dormir y relajarse, el escritorio para aprender y ser productivo.


De más está decirte que un lugar de estudios debe mantenerse limpio, despejado, organizado y bien ventilado. En medida de lo posible, ponlo bonito para ti. Cómprale cuadros que te motiven o inspiren a trabajar, adquiere cuadernos y plumas lindos, en fin...vuélvelo un lugar de ensueño.


La repetición espaciada

Perdemos tiempo estudiando, es más frecuente de lo que piensas. Precioso tiempo que se podría aprovechar haciendo otras cosas. En 1885, Hermann Ebbinghaus inició algo que alumbró espectacularmente la manera en la que memorizamos las cosas de manera óptima: la curva del olvido.


En sus experimentos, Ebbinghaus se dio cuenta de que estudiar un tema todos los días era menos efectivo que espaciar estratégicamente las sesiones de repaso (tipo que mejora la memorización en un 40%). El objetivo: revisar la información justo antes de que el cerebro vaya a olvidarla naturalmente. Hacer esto fortalecerá las conexiones neuronales (el cerebro dirá algo como: "oh, esto es importante, okay, okay, lo recordaremos"), y favorecerá el paso de dicha información a la memoria a largo plazo.


Hoy en día existen miles de apps que trabajan con este algoritmo de la curva del olvido (Anki, Memrise, Quizlet), por lo que no tienes que preocuparte por el momento justo para revisar cierta información, el software lo hará por ti. Si prefieres las cosas más manuales, te invito a revisar el sistema de Leitner. Este video de Thomas Frank es una joya.


Por último (por ahora), pero no por ello menos importante, para aprender de manera óptima se requiere un estado emocional óptimo. El estrés, la depresión, la ansiedad no se llevan muy bien con el aprendizaje. Tus emociones son importantes y pueden afectar más de lo que te imaginas tu capacidad para memorizar cosas nuevas.


El estado emocional

La salud mental y emocional son dos factores que durante mucho tiempo fueron estigmatizados e ignorados, pero son la base para tener una vida feliz y realizada. Si tú estás bien, tus idiomas se beneficiarán de esto enormemente. En el mundo de los idiomas hay una constante presión por hablar mejor, cometer menos errores, tener el nivel B1-B2,C1,etc., pronunciar con mayor naturalidad, lograrlo en tres, seis, doce meses, hablar cuatro, cinco, doce idiomas...en fin, si no tenemos cuidado, esta ola puede arrastrarnos a mares de desilusión, frustración, ansiedad y hasta depresión. Aprender es hermoso y aprender un idioma lo es mucho más, así que disfrútalo, no te compares y recuerda que es un viaje personal hecho a la medida. Aprende a aprender y busca ayuda cuando la necesites. Queremos más políglotas felices y con enfoques holísticos :)


¿Qué opinas de esta publicación? ¿La consideras útil para ti? ¿Ya habías considerado estos aspectos? ¿Se te ocurren otros que impacten al aprendizaje de manera indirectamente-directa? Gracias por leer y seguimos aprendiendo. Chau.


Recuerda que siempre me puedes escribir en Instagram.


Esta publicación está basada enormemente en algunos de los módulos del maravilloso curso "Learning how to learn: Powerful mental tools to help you master tough subjects" de la brillante Dra. Barbara Oakley, los créditos (y la admiración) para ella.

(*) También contiene un fragmento literal del Instituto Nacional de Ciencias Médicas de Estados Unidos.

Asimismo, hay un chispazo de inspiración del libro "The One Thing" de Gary Keller y Jay Papasan.