#challenge: 30ddp - Qué y cuándo

Cuando tomé la decisión de trabajar en mi pronunciación, sentí un rush de emoción y ansiedad al mismo tiempo. Me emociona hacer cosas nuevas, investigar, articular un plan, hacer rutinas de estudio ¡ufff! Pero, por otro lado, me enfrentaba a la inexperiencia en este campo. Ni como estudiante ni como profesor había trabajado metódicamente este aspecto lingüístico...francamente no sabía por dónde empezar o cómo medir mis avances. Conocer la teoría no es para nada equiparable a llevar algo a la práctica.

Construyendo el plan de ataque (Parte I)


El primer aspecto a delimitar cuando uno tiene una meta, cualquier meta, es definir claramente lo que quiere y por qué lo quiere. Por ahí empecé. Yo quiero mejorar mi pronunciación general, pero específicamente en este momento quiero corregir los fonemas que pronuncio españolizados.


¿Por qué quiero trabajar esto? Bueno, yo amo el francés de manera inconmensurable, me gustan sus estructuras, sus palabras, su cultura, sus personas, CÓMO SUENA, CÓMO SE HABLA... ¿por qué si me he preocupado por mejorar mi sintaxis o aprender más vocabulario, no había prestado atención también a sus sonidos? Es especialmente sorprendente para mí porque la pronunciación francesa es muuuuy particular, tipo, famosa por sonar romántica y hasta sexy, ¿por qué no había saltado a mi vista este aspecto?


Creo que tiene que ver con mi personalidad y estilo de aprendizaje. Yo leo mucho en francés, mucho más de lo que converso con nativos, por ejemplo. Los libros me ayudan con las estructuras y las palabras nuevas, pero no con los sonidos. En mi mente yo pronuncio en francés, pero vamos...voy mal pronunciando, no hay manera de que se me corrija. En fin, era como un punto ciego porque para disfrutar las cosas que me gustan, la pronunciación (mía) no era relevante. Quiero hacerlo porque deseo seguir mejorando en esta lengua, por el amor puro que existe entre ella y yo y por la felicidad que me brinda ver progresos entre nosotros.


El tiempo y la energía


Una vez que se delimita el qué y el porqué, nos tenemos que ir al tiempo. Recuerden: todo en esta vida humana se mide en tiempo. Llevar a cabo cualquier proyecto implica invertir este precioso recurso limitado de manera sabia. Finalmente, un día se compone de 24 horas y punto, para todos, no hay más. El detallito aquí, es que en esas 24 horas tenemos que dormir, preparar el desayuno, comer, trabajar, hacer proyectos finales, pasar tiempo con nuestra familia, salir con nuestros amigos (o hacer videollamadas con ellos #covid) y un sinfín de etcéteras... Tenemos entonces que sentarnos a priorizar y a organizar, porque trabajar la pronunciación va a requerir tiempo.


Para hacer lo anterior, creé una tabla en excel en donde plasmé la hora a la que me levanto y la hora a la que me acuesto, cada día. Con ello consigo saber las horas activas que conforman mis días. Enseguida, armé bloques de 30 minutos con las horas que existen entre mi despertar y mi dormir y coloqué las actividades fijas que tengo cada día (trabajo, rutinas, etc.). Al terminar ese ejercicio pude ver realmente si tenía tiempo y cuánto tiempo tenía para poder llevar a cabo este proyecto.


El resultado fue una hora de estudio enfocado, seis días a la semana. Eso es lo que puedo/quiero invertir en este reto del mes. OJO: por estudio enfocado me refiero a activamente sentarme en el escritorio a leer, escuchar, practicar, etc., etc...actividades relacionadas con el proyecto. Peeeeeero, es importante aclarar que habrán sesiones de estudio libre o relajado que también formarán parte del proceso. Trabajar la pronunciación es algo que toma tiempo y se hace en pequeñas dosis; al ejercitar nuestros órganos implicados en la articulación de un sonido, lo recomendable es hacer ejercicios en periodos cortos a lo largo del día y, además hay que escuchar M-U-C-H-O francés. En resumen, esas actividades las combinaré con mis tiempos de ocio, salir a caminar, hacer la cola del supermercado, etcétera #bestrategic, así que calculo que en total estaré trabajando (activa y pasivamente) entre 1h30 y 2h cada uno de los seis días de la semana.


La siguiente cosa a descifrar es el momento específico del día en el que nos vamos a consagrar al proyecto. Este momento debe ser sagrado, inamovible y estratégico. La fuerza de voluntad es un recurso limitado, renovable, pero limitado. A lo largo del día la vamos gastando al tomar decisiones o intentar hacer correctamente nuestras actividades cotidianas. Es por lo anterior que si dejamos nuestros proyectos más importantes para el final del día, cuando la fuerza de voluntad ya se ocupó, acabamos por no hacer las cosas o haciéndolas de mala gana. Las lengua y el estrés no se llevan #filtroafectivo


Para este tipo de eventualidades es que nos sentamos a planear y a buscar estrategias. El mejor momento del día para hacer un proyecto importante es justo después de levantarnos por la mañana o enseguida de una pausa larga, cuando la energía se ha recargado un poco, pero cada persona es diferente. En mi caso, el momento ideal es por las mañanas, a las 6AM que todo el mundo duerme y que puedo disfrutar de mi sesión de estudio en silencio, con una tacita tibia de té y con la mente fresca como una lechuga...uffff, es todo un agasajo.


(Paréntesis: es verdad que levantarse temprano supone, muchas veces, un reto titánico. Es aquí en donde va a activarse nuestro porqué. Cuando una meta de verdad nos inspira todo es más fácil, cuando sabemos por qué hacemos algo, se encuentra la fuerza aunque cueste trabajo. Pero si sólo queremos las cosas por quererlas o ni siquiera sabemos la razón real que nos mueve, los esfuerzos se vuelven insostenibles.)


Entonces, en conclusión por ahora: el reto inicia con la articulación de un plan con sus respectivas estrategias. Primero definimos el qué y el porqué. Después conocemos nuestro tiempo disponible y priorizamos y, finalmente, agendamos el momento específico del día tomando en cuenta nuestros niveles de energía y fuerza de voluntad. Ahora sí podemos comenzar con el "cómo", ¿cómo vamos a trabajar la pronunciación este mes, qué actividades, qué ejercicios, qué estrategias? Lo platicaremos en la próxima publicación.


Gracias por leer y por favor, si tú estás en alguna especie de reto con alguno de tus idiomas, déjame conocerte, leerte, intercambiar estrategias y echarte ánimos. Recuerda que puedes escribirme al correo eltichersito@gmail.com o por MD en Instagram @eltichersito


Hasta la próxima :)